
Sonia Bajo
Directora de Audiología
En 2001 la OMS habló por primera vez de la «discapacidad de terceros» («Third – Party Disability» haciendo referencia a las dificultades que enfrentan los familiares o personas cercanas a alguien con una discapacidad debido a la condición de salud de esa persona.
En el caso de la hipoacusia, su impacto no se limita solo a la persona con pérdida auditiva, sino que también afecta significativamente a su entorno.
No solo el paciente tiene problemas para escuchar a su familia, sino que su familia también se siente frustrada cuando no puede comunicarse con él. La comunicación puede volverse un desafío generando, aislamiento social y cambios en la dinámica familiar.
La rehabilitación auditiva no es solo un proceso individual, sino un esfuerzo conjunto en el que la familia juega un papel fundamental. La implicación familiar no solo mejora la experiencia del paciente, sino que incrementa significativamente el éxito de la rehabilitación.
A continuación, exploramos cuatro áreas clave en las que la familia puede intervenir para potenciar los resultados en la adaptación de audífonos y, de esta manera, mitigar las consecuencias negativas de la hipoacusia en el hogar.
Participación en la toma de decisiones
La familia aporta información crucial sobre el día a día del paciente, sus necesidades y su entorno, lo que permite al audiólogo diseñar una estrategia de rehabilitación más precisa. Cuando la familia está involucrada, el paciente se siente respaldado, lo que aumenta la motivación y la adherencia al tratamiento.
Apoyo en las citas y la comunicación
Las consultas con el audiólogo pueden ser una fuente de información valiosa, pero muchas veces resulta difícil recordar todos los detalles o comprenderlos en su totalidad. La presencia de un familiar en las citas facilita la retención de información, especialmente en cuanto a las indicaciones sobre el uso de audífonos, ajustes y cuidados necesarios. En casa, el acompañamiento de la familia refuerza lo aprendido, favoreciendo un ambiente de apoyo continuo.
Educación y acompañamiento
La familia puede convertirse en un aliado activo en el tratamiento. Es fundamental que aprenda estrategias de comunicación efectivas y el manejo adecuado de los audífonos. Este paso es particularmente importante cuando se trata de personas mayores, quienes pueden tener dificultades para reconocer o gestionar su discapacidad auditiva. La familia, al estar informada y capacitada, puede no solo mejorar la interacción diaria, sino también fomentar la independencia del paciente, garantizando un mayor bienestar general.
Apoyo emocional.
El proceso de adaptación a los audífonos y la aceptación de una nueva realidad auditiva puede resultar emocionalmente desafiante para el paciente. La presencia de un familiar durante las consultas y en los primeros momentos de uso de los audífonos puede proporcionar sensación de seguridad. Este apoyo emocional es crucial para que el paciente se sienta más cómodo y confiado en el proceso de adaptación. Un entorno familiar comprensivo y paciente facilita la aceptación de los cambios y mejora la relación con la tecnología, promoviendo una integración más exitosa.






