
Lidia Rosselló
Fundadora y Directora General
Empieza el curso y los profesores y equipos de orientación empiezan a conocer a sus alumnos y a identificar a aquéllos que pueden necesitar algún apoyo escolar de cualquier tipo.
Ante la existencia de problemas de aprendizaje de cualquier índole, trastornos en el desarrollo del lenguaje o retraso en su adquisición, no puede faltar una evaluación auditiva.
Bien sabido es que los retrasos y alteraciones en la adquisición o desarrollo del lenguaje, así como los trastornos de aprendizaje, obedecen a múltiples causas.
Pueden existir trastornos del desarrollo del lenguaje sin haber una causa explicativa de tipo motor, intelectual, emocional, neurológico o sensorial.
A veces la causa del problema obedece a falta de estimulación o condiciones ambientales adversas.
Otras veces ocurre como consecuencia de déficits cognitivos graves, de tipo neurológico, de espectro autista u otros trastornos del neurodesarrollo.
Los problemas mentales o conductuales o las alteraciones estructurales de los órganos que intervienen en la producción del lenguaje también son responsables de estas alteraciones.
En ocasiones son problemas secundarios a síndromes u otros cuadros muy severos.
En este blog queremos destacar la importancia de una posible causa sensorial, especialmente auditiva.
Una alteración auditiva de cualquier magnitud dificulta y limita la estimulación adecuada, priva a los niños de la información completa, necesaria para el óptimo desarrollo del lenguaje y aprendizaje.
La invisibilidad de la pérdida auditiva impide muchas veces su detección. Se aborda en trabajo rehabilitador con el niño sin conocer esta alteración sensorial auditiva que puede ser la causa del problema.
Otras veces el problema auditivo queda oculto dentro de un cuadro patológico mayor, un síndrome por ejemplo. Con más razón si cabe, en estos casos debe ser identificado y corregido para reducir las consecuencias del problema.
Descartar un problema auditivo ante la existencia de cualquier retraso o alteración en la adquisición o desarrollo del lenguaje o trastorno de aprendizaje debe ser parte del protocolo de inicio de la rehabilitación.
Se trata de un procedimiento sencillo, con técnicas adaptadas a la edad, que permite desde el inicio una orientación clara del procedimiento rehabilitador.






