
Uno de los primeros interrogantes que un paciente se plantea cuando le indicamos que necesita audífonos, es si éstos van a ayudarle a restaurar la audición o, en términos generales, “curar su problema auditivo”.
Para responder a esta pregunta debemos tener en cuenta lo siguiente:
¿Cuál es la función de los audífonos?
Su función es amplificar los sonidos según las necesidades de cada usuario. Esto permite facilitar la comunicación, evitando así la sobrecarga y la fatiga que genera para una persona con pérdida auditiva no poder entender de forma correcta en conversaciones, escuchar la televisión, o algo tan sencillo como identificar que está sonando el timbre de la puerta.
¿Por qué es importante adaptarse audífonos?
-El uso de audífonos ayuda a que nuestro cerebro se mantenga activo y estimulado ante todo el entorno que nos rodea, disminuyendo así el riesgo de deterioro cognitivo.
-Su correcta adaptación nos permite localizar de dónde proviene el sonido, aportando mayor seguridad en nuestro día a día.
-Contribuyen a evitar el aislamiento social, reduciendo así el riesgo de depresión y ansiedad que puede provocar la pérdida auditiva en situaciones más complejas, mejorando la calidad de vida.
Con los audífonos ocurre algo similar a lo que ocurre con el uso de gafas graduadas. Cuando nos ponemos las gafas, nuestra percepción del entorno cambia; podemos enfocar de forma correcta un objeto y la visión borrosa y distorsionada se elimina. Sin embargo, cuando nos quitamos las gafas nos damos cuenta de que nuestra dificultad sigue estando ahí. Con el uso de audífonos ocurre exactamente lo mismo.
En conclusión, los audífonos no permiten recuperar la audición, pero son una herramienta clave para prevenir el deterioro cognitivo, mantener la funcionalidad auditiva y contribuir así a una vida activa y plenamente conectada con el entorno.
Celia Rodado
Audióloga y Audioprotesista RV ALFA






