El filtro es una pequeña pieza que se ubica en la salida del audífono, del auricular o del micromolde y que, por tanto, queda ubicada en la parte más interna del canal una vez lo colocamos dentro del oído.
El filtro es fundamental, ya que previene que el cerumen y otros agentes externos (suciedad, polvo…), se introduzcan dentro del propio audífono o auricular, protegiéndolo y disminuyendo enormemente el riesgo de avería.
No obstante, es inevitable que esta pieza vaya acumulando suciedad con el paso de los días y no es raro que, en algún momento, pueda llegar a taponarse del todo. Si esto ocurre, la señal acústica que emite el audífono no puede ser transmitida y la audición del usuario se verá afectada, pudiendo parecer que el dispositivo está funcionando mal.
Para evitar esta situación, es recomendable cambiar el filtro con cierta regularidad. Si bien mantener un adecuado mantenimiento y limpieza de los audífonos permite que el filtro dure más tiempo en buenas condiciones, lo aconsejable es sustituirlo, al menos, una vez al mes, o antes si fuera necesario.
Existen varios tipos de filtros que varían en función del audífono, auricular o micromolde. Cada uno de ellos incorpora un instrumento para facilitar la sustitución del mismo.






